Yo

Yo sé mentir. Sé fingir. Aparentar ser superficial, fría, indiferente. Todo lo contrario. Puedo dejar que te rías, no de mí, conmigo. Puedo resultar interesante o, si lo prefieres, insulsa. Yo puedo ser ingenua, inteligente, sarcástica, boba. Puedo ser yo misma de mil maneras diferentes. Yo, de tanto buscarme, me he perdido. Y ya no recuerdo como era antes de que todo esto empezara. Ya no me recuerdo.

Yo soy un lienzo en blanco, una excusa, una mentira. Yo soy toda la verdad que queda aquí ahora y, sin embargo, no soy más que un engaño. Yo ya sé si voy o si vengo, si alguna vez estuve. Y cada paso es nuevo para mí, pues hasta mis pies me son desconocidos.

Yo soy lo que no quiero ser, lo que deseo, lo que sueño y lo que invento. Yo soy todo lo que tengo, lo que perdí, lo que me quitaron y lo que me dieron. Soy un poco de ti, un poco de mí, un poco de nadie. De ninguna parte y de todas. De lo que vi, de lo que veré, de lo que viví y de lo que me dejé a mitad del camino. No me pertenezco y, pese a todo, soy la única dueña que me conocí. Yo renuncié a todo por no tener que perderlo más tarde.

Yo soy la locura que lleva a estas palabras a ninguna parte. La inocencia de una mentira piadosa. La tristeza de quién no se reconoce en el espejo. Yo soy todas las dudas que tengo, las que no me planteo por miedo a encontrar su respuesta, las verdades a medias que me callo.

Yo soy todo, casi siempre soy nada. Unas veces hoy y otras un poco mañana. No soy del ayer, no soy de tal vez o del quizás. Yo acepté hace mucho tiempo que los condicionales son oportunidades vencidas por el paso del tiempo.