Ya no sé si he vivido diez mil días o un día diez mil veces

Era más fácil antes, cuando yo aún no estaba al tanto de la situación y todo tenía una excusa tras la que esconderse.
Era más fácil antes, cuando ni tu eras tan tú como eres ahora ni yo me permitía ser tan yo como ahora soy.
Era más fácil antes, cuando el todo lo que teníamos era un principio, muchas ganas, buenas intenciones.
Era más fácil antes, cuando tu indiferencia no me golpeaba, cuando mi indiferencia no trataba de huir.
Era más fácil antes, cuanto yo te quería como ahora te quiero, pero no lo decía entre susurros, como un castigo, como una condena.

Era más fácil antes. Más sencillo, más llevadero. Y mentirnos no nos dolía tanto. No era tan complicado, tan imposible. No me obligaba a vivir cada día deseando que fuera el último.