Títulos de crédito

Fue lo que fuimos perdiendo en el camino. Las ganas, las prisas, la urgencia, el deseo, los sueños, las ilusiones, las promesas, las verdades, los celos, las mentiras y, sí, también las verdades.

Fue el alejarnos poco a poco. Fue el olvido. Fue la seguridad que se acomodó entre nosotros. Fue aquel para siempre que ambos pronunciamos.

Fue que tu dejaras de leer lo que yo dejaba de escribirte. Fue que nuestro día de cada mes ya no fuera tan importante. Fueron esos besos que se nos escurrían de los labios antes de nacer.

Fue el sentirte mío, el sentirme tuya. Fue que nos lo creímos demasiado pronto. Fue que para siempre, es demasiado. Fueron las veces que me dijiste que no cuando yo esperaba escuchar un sí. Fueron las veces que te dije que sí cuando tu esperabas escuchar un no.

Fue el tiempo, el espacio, las horas que pasábamos juntos, las horas que pasábamos separados. Fueron los amaneceres que se iban quedando vacíos, sin despedidas, sin susurros al oído, sin besos…

Fue el empezar a ser menos como nosotros y más como los demás. Fue la comodidad, la falta de ganas, el asentamiento.

Dicen que fueron las hormonas, la química, toda esa teoría científica de que el amor dura tres años.

Fue mi culpa quizás, por olvidar que tras los títulos de crédito, ya no queda nada del final feliz.