¿Eres valiente o estúpido?

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Este artículo no contiene spoilers pero sí que hace referencia a ciertas escenas  de la segunda temporada. 

En el tercer capítulo de la segunda temporada June plantea una cuestión: “¿Eres valiente o estúpido?“. Desde que la serie rompiera de manera definitiva con la novela de Margaret Atwood, con esa símbolica piedra cayendo al suelo, es una pregunta que yo misma me formulo con frecuencia.

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Los guionistas se empeñaron desde el principio en hacer de June una rebelde, una mujer valiente o lo suficientemente estúpida como para enfrentarse al sistema opresor de Gilead. A contestar con descaro, a cuestionar a las autoridades e, incluso, a saltarse las leyes. Algo inimaginable en la Offred de la novela, una mujer que se mueve en la incertidumbre de no saber quién podrá delatarla, quién la estará vigilando. La lectura del libro tiene mucho de eso y poco, o casi nada de la acción que nos trae la serie. Atwood nos da una protagonista que, bajo mi punto de vista, es mucho más real: una mujer que desconfía, que teme, que sobrevive. Una mujer que no sabe en quién puede confiar y de quién debe desconfiar, que está sola en un mundo hostil y que no tiene ninguna certeza. Y, aún así, tiene esperanza. Una esperanza que la mantiene viva, que la obliga a mantenerse a salvo. A aguantar, a resignarse.

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No creo que sea casual que el libro que Emily encuentra en el salón del Comandante sea Maus, con una historia tan similar a la que se nos está contando. No es tan diferente la situación de las mujeres en Gilead de la de los judíos en la Alemania nazi. No fue tan diferente el modo en el que se fueron viendo atrapados en una realidad que les convertía en víctimas de una ideología que se había alzado ante sus ojos sin que tuvieran capacidad de reacción. La misma Margaret Atwood lo dice en su prólogo, ella no escribió nada que no hubiera sucedido ya en alguna parte antes. Lo vimos en Alemania y lo volvimos a ver en países como Afganistán o Irán. Sobre esto último, otra novela gráfica: Persépolis

¿Son las mujeres afganas cobardes? ¿Eran los judíos cobardes? ¿Lo es Offred? ¿O, simplemente, June es estúpida? ¿Es cobardía la resignación? ¿El miedo? ¿Es cobardía lanzar la piedra, es valentía dejarla caer? Es posible que la respuesta sea tan simple como que June es quien nos gustaría ser, pero Offred es quien tememos acabar siendo. Nadie sabe cómo reaccionará ante una situación así. La misma historia nos habla de esos valientes, o estúpidos, que se atrevieron a soltar la piedra. Personas como Malala Yousafzai o todos aquellos que se atrevieron a desafiar a los nazis, salvando la vida de miles de judíos. 

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Supongo que al final son dos historias distintas que, sin embargo, forman parte del mismo relato. June no es Offred, ni pretende serlo. Sin embargo, me gusta pensar que Serena sí es la misma en ambos cuentos. La misma villana enfrentada a la resignación de Offred o la rebeldía de June, viéndose forzada a cuestionarse su propia situación. Comprendiendo que, quizás, no sea más que un kapo. Replanteándose sus alianzas, sus miedos, su lealtad. Posiblemente lo mejor de esta segunda temporada haya sido ella: la Serena de Yvonne Strahovski. Una interpretación brutal y un personaje que crece a un ritmo capaz de eclipsar a la mismísima protagonista. 

Me sigo quedando con la novela de Margaret Atwood porque la serie no ha conseguido, ni con todo el apoyo visual del que dispone, transmitirme la angustia que siente Offred. No he logrado empatizar con June, quizás porque tengo demasiada información, algo de lo que magistralmente me desprende Atwood en la novela. Leyendo El cuento de la criada yo misma estaba en Gilead, podía sentir esa desconfianza, ese miedo, esa indefensión. Podía comprender por qué la valentía puede considerarse una estupidez. Y, sin embargo, me ha gustado esta segunda temporada. Me gusta esta versión del cuento porque, al final, la historia la escriben los valientes.