Sábado de lluvia


Amanece lloviendo. Aprovecho para posponer un poco más la hora de salir de casa y acabar algunas cosas pendientes que tengo. Cuando termino, cojo el metro dirección a Manhattan. Justo junto a la parada me encuentro un desfile policial. Hay una comisaría aquí cerca y una estatua de Colón al lado. Están celebrando el día de Colón.

Me bajo en Union Square. Hoy he quedado con Steve, un amigo común nos ha puesto en contacto porque él es fotógrafo profesional y yo hago fotos. He elegido quedar aquí porque me encanta este lugar y además está cerca del sitio al que quiero ir. Mientras espero, uno de los jugadores de ajedrez me pregunta si quiero sentarme. Le explico que no sabría ni cómo empezar a jugar contra él y se ríe. Me pregunta que de dónde soy. Siempre se sorprenden al escuchar que española. Le pregunto por lo que hacen allí y me cuenta que lleva 8 años dedicado a esto, que casi siempre gana pero que algunas veces pierde y que el ajedrez es como todo, parece imposible hasta que se consigue hacer por primera vez… y después va todo rodado. Estamos hablando un rato hasta que llega una mujer a buscarle y se despide para irse a comer. Antes de irse me dice que me pase una noche por la plaza a buscarle para que me lleve a un local de jazz que conoce.

Segundos más tarde llega Steve. Ha traído una cámara analógica, una lomo. Hoy hay farmers market en la plaza, así que damos una vuelta. Me explica que la plaza es zona de discurso libre, por eso hay tanta gente protestando por todo aquí siempre. Además, en el suelo hay círculos con mensajes dentro, cada círculo te permite hacer una cosa. Nosotros vemos el círculo de gritar y el de la mala suerte.

Steve nació en Queens pero ahora vive en la 125th, el principio de Harlem. Es un neoyorquino de pura cepa. Me cuenta que trabaja como freelance para publicidad y televisión. Además, es couchsurfer como yo. Cuando le digo que vamos a un sitio de hamburguesas que me han recomendado me cuenta que él organizó el año pasado una búsqueda de la mejor hamburguesa de la ciudad. Se juntaban unas 18 personas o más todas las noches durante una semana para ir a cenar hamburguesas. Me habla de las distintas hamburguesas que probaron y algunas son de lo más curiosas. La norma principal era pedir la hamburguesa de la casa y no añadir ketchup así que, cuando llegamos a Corner Bistro, decido hacer caso.

La hamburguesa es increíble. Con bacon crujiente y queso, la carne se deshace en la boca. Creo que es la única comida de esta ciudad que no me cansa. Tengo la sensación de que sólo como pollo, hamburguesas, pizza y perritos desde que he llegado.

Acabamos de comer y sugiero coger el metro para ir a Times square a buscar a Cristina, pero Steve me dice que mejor caminamos. Estamos en la 12th st y tenemos que ir a la 45th st por la 8th ave. Me parece una pasada, pero Steve me asegura que estaremos a tiempo, así que nos ponemos en marcha. Además, la octava es una de las avenidas que no conozco. Siempre suelo moverme por la 5th, la 6th o Broadway.

Llegamos a Times Square justo a tiempo. Hoy está el naked cowboy, uno de los personajes más emblemáticos de aquí y al que no había tenido ocasión de ver en persona. Me cuenta Steve que estuvo a punto de persentarse a la alcaldía.

Recogemos a Cris en su trabajo y los presento. Ambos sugieren ir a Brooklyn, así que atravesamos por la avenida seis y medio hasta el metro. Es un camino que atraviesa una serie de hoteles y aparcamientos y que sólo los neoyorquinos conocen. No nos cruzamos ni un sólo turista. Lo agradezco porque Times Square está imposible a estas horas, más aún con las obras.

Cogemos el metro hasta Carroll Gardens. Es un barrio precioso lleno de  estas casas tan características de Brooklyn y que tanto me gustan. Hay infinidad de tiendas y restaurantes preciosos que están abarrotados a esta hora. Nosotros vamos a un italiano que nos han recomendado y que resulta ser espectacular.

Después de cenar volvemos a casa en el G, el tren fantasma. Al parecer tiene muy mala fama porque dicen que nunca pasa y que está siempre de obras. Es el único que une Queens y Brooklyn sin pasar por Manhattan.  Nosotras tenemos suerte y llega enseguida. Nos despedimos de Steve y vamos a casa.