Los 5 mejores libros que he leído en 2016


Me anunciaba Goodreads el otro día que este 2016 había leído 24 libros, un total de 10,914 páginas. Lo cierto es que este año he leído bastante para el tiempo que he tenido, adquirí la costumbre de llevar el kindle a todas partes y siempre que tenía unos minutos de espera lo sacaba y me ponía a leer. Además, cogí el mal hábito de leer mientras camino. Cualquier día me partiré la cabeza contra un poste, pero seguramente será en mitad de alguna novela apasionante. Algo es algo. 


Estos son los mejores libros que leí en 2016. 


1. Trilogía Nacidos de la Bruma, de Brandon Sanderson


Brandon Sanderson ha sido, sin lugar a dudas, el hallazgo de este año. Le conocí con Elantris, que ocuparía un lugar en esta lista si no me hubiera decidido a rematar el año con la trilogía de Nacidos de la Bruma. Aún me queda la mitad del último libro para completarla, pero creo que ya puedo afirmar que es una de las mejores trilogías de Fantasía que he leído. Lo que Sanderson hace es magia pura. La destreza que tiene escribiendo sólo es comparable con su poderosa imaginación y, sobre todo, la capacidad que tiene para sorprender al lector de manera constante. De él nunca leerás lo que esperas, y aún así conseguirá que hasta lo más inesperado te acabe pareciendo de una lógica aplastante. Leí en un prólogo una carta escrita por el propio Sanderson en la que aseguraba que el futuro de la fantasía pasaba por conseguir sorprender al lector adulto, al que lleva toda la vida consumiendo este género y ya tiene demasiado interiorizado el viaje del héroe. Pues él lo consigue, con matrícula de honor. Lo mejor de todo es que, con apenas 40 años y una producción literaria tan amplia, nos queda Sanderson para rato. 

2. Luces de neón, de Jay McInerney

 Soy una apasionada de las librerías de segunda mano. Me encantan los libros de tapas gastadas, con anotaciones en las hojas, con vida… me gusta pensar que hay una historia dentro de la historia que cuentan, la historia de las lecturas que ha vivido ese ejemplar, de lo sitios en los que ha sido abierto, de los ojos que han recorrido sus páginas. Este, en concreto, fue una pequeña joya que encontré en una librería de Madrid. Escrito en segunda persona, uno de los narradores más complicados de encontrar, relata la historia de un yuppie en el Manhattan de los años 80, una suerte de Holden Caulfield adulto, rodeado de drogas y tan perdido por las calles de la ciudad como lo estuvo el guardián entre el centeno. 


3. Clara y la penumbra, de José Carlos Somoza


Algo tendrá Somoza para que, de 24 libros, 3 hayan sido suyos… Y es precisamente lo que descubrí con Clara y la penumbra: una imaginación tan poderosa que es capaz de inventar una realidad completamente nueva y, aún así, convencernos de su verosimilitud. No deja hilo suelto mientras teje esa realidad alternativa en la que todo parece imposible y a la vez tan posible que asusta. Complicado de explicar y, sin embargo, sencillo de leer. Esa, tal vez, es la gran habilidad de Somoza.


4. El juego de Ender, de Orson Scott Card


A día de hoy, sigo sin encontrar explicación al hecho de haber tardado tantos años en animarme a leer este libro. Supongo que mi aversión a los alienígenas y la pereza que me dan las historias que tratan sobre este tema influyeron notablemente para que siempre pasara de largo al ver este título. Craso error. El juego de Ender se ha convertido en uno de mis imprescindibles de Ciencia Ficción, una novela que se lee con la misma facilidad con la que Ender Wiggin se pasa la Escuela de Batalla. 


5. El libro de las ilusiones, Paul Auster


Si he leído un libro de Paul Auster, inevitablemente va a estar en esta lista. En este caso han sido tres, pero es este el que se lleva el puesto de honor. El libro de las ilusiones es una verdadera joya. Una historia dentro de otra historia, pero narrando exactamente lo mismo: la historia de un muerto. Soberbio Auster hilando ambas historias hasta convertirlas en una sola. Un único relato repleto de casualidades y, como suele hacer, de pequeños momentos imposibles que con su prosa consigue hacer tangibles.

Ahora sólo queda esperar a 2017 para ver qué libros me depara… 🙂