Desconexión, de Neal Shusterman


 El otro día Margaret Atwood compartía en Twitter este listado de libros. Doce distopías que toda mujer debería leer. En principio me parece un poco absurdo lo de segregar un género literario por géneros, pero ahora mismo estoy de luna de miel con la autora de El cuento de la criada y no podía dejar de echar un vistazo. Me llamó la atención la sinopsis de Unwind (Desconexión en nuestro idioma) y como acababa de terminar la novela que estaba leyendo, me lancé de cabeza. 

La premisa es, posiblemente, la cosa más loca que he leído nunca. Para situarnos, estamos en un Estados Unidos distópico (vaya, todo pasa allí) en el que Pro-vidas y Pro-Elección, tras una guerra civil han llegado a un acuerdo, básicamente han decidido que la vida humana sea garantizada hasta que los niños cumplan trece años, a partir de ahí y hasta los dieciocho sus padres podrán decidir si los desconectan o no.

Hay que reconocer que el autor resuelve bastante bien la novela que, aunque a priori pudiera parecer disparatada, va cobrando sentido a medida que se avanza en la lectura. La historia no parece tan descabellada cuando se empiezan a conocer los entresijos de la sociedad distópica que nos presenta Shusterman y todo esta narrado con un punto de coherencia muy de agradecer.

La distopía como tal me ha convencido, teniendo en cuenta en todo momento que estamos hablando de un libro orientado a los jóvenes y que, por tanto, está escrito para entretener más que para alertar. Sin embargo, hay que reconocer que no la deja en mero marco decorativo y eso siempre es algo a valorar. Si tuviera que compararlo con algo sería con Los juegos del hambre, aunque realmente no tengan nada que ver.

Sobre el debate que genera, me ha parecido bastante interesante y, aunque el autor deja bastante clara su postura al respecto, lo cierto es que creo que el libro invita a la reflexión. Además, Shusterman se atreve también con el fanatismo religioso y, aunque ninguno de los dos temas son fáciles, los saca adelante con bastante elegancia.

El libro se lee rápido. No esperéis una lectura sesuda ni una distopía clásica. Es un libro curioso que creo que merece una lectura simplemente por lo original de su premisa que, aún después de terminarlo, sigo pensando que es lo más loco que he leído nunca.