Los patos de Central Park

Día despejado en Manhattan. La previsión del tiempo es alentadora, parece que hoy es el día perfecto para pasarlo al aire libre, así que decido subir a Central Park. Cojo el metro en Prince st con la idea de bajarme en la 57th, justo junto al Carnegie Hall. Antes de llegar a Prince me encuentro…

Las ardillas de Washington Sq. park

Amanece de color gris Manhattan. Los primeros charcos comienzan a formarse sobre el asfalto. Asoman, tímidos, los paraguas. Los coches parecen impacientarse, se escuchan sirenas a lo lejos. La ciudad un poco más ruidosa que de costumbre, como si tratara de ocultar el sonido de la lluvia al caer. Pero llueve en Manhattan. Es una…

Nueva York

Es Nueva York una ciudad hipodérmica. Se cuela bajo la piel. No te envuelve, no. Nueva York se te mete dentro, pasa a formar parte de ti. Nueva York es una ciudad indómita, rebelde, salvaje. Pertenece a quienes la habitan y a quienes están de paso, se deja querer, se deja admirar, saborear, escuchar… pero…

Distancias

Bajo del metro en Broad st. Tiene el metro de Nueva York algo decadente y caótico, como si tuviera su propio carácter, un viejo malhumorado y cascarrabias que cuenta anécdotas increíbles junto al fuego. Esa forma de hacerte odiar y amar al mismo tiempo cada una de sus imperfecciones, cada una de sus carencias. Como…

La chica del banjo

Mi vida electrónica yacía desplegada ante mí. Ocupaba exactamente seis cajones de aeropuerto. Mi cámara de fotos, mi kindle, mi smartphone, mi portátil, mis objetivos… y cables, multitud de cables y cargadores. Mientras volvía a guardar todos aquellos cables en la maleta me encontré pensando en cómo lo que se supone que nos debe liberar…

Preparativos

Me gusta encontrarme de pie sobre los mapas que he recorrido previamente con mis manos. Me gusta trazar líneas a lápiz sobre ellos y marcar cruces en cada sitio que quiero descubrir. Me gusta tener un lugar en el que recoger cada pensamiento que sea especial incluso estando en blanco. Me gustan las guías, los…

Prólogo

Me dejé una parte de mí misma encadenada al puente de Brooklyn. Era un principio al que juré evitarle los finales. Con las manos heladas y el sonido lejano del East River engullendo las dos llaves que arrojé como música de fondo. Regresé, años más tarde, como un huracán a la gran manzana. Pero para…