Boston


Salgo de casa para coger mi autobús en la 34th st con la 11th ave. He quedado con Steve, que se ha apuntado a la escapada y además conoce la ciudad, así que será mi guía improvisado para hoy.

Por el camino hablamos del sistema político del país. Me explica que en EEUU se vota al candidato, no al partido. Son listas abiertas, al contrario que en España. Además, las leyes importantes suelen votarse en referendum, tanto las estatales como las federales. Le parece impensable que el gobierno pueda imponer una ley por decreto, sin votación previa.

También hablamos de Boston. Sus habitantes tienen uno de los acentos más característicos del país. Hay incluso vídeos en youtube que explican como imitarlo. Además, me cuenta que toda la ciudad se puede recorrer por la red de carreteras subterránea que tienen. Esto se nota en que hay muy poco tráfico en la superficie. Es un proyecto muy caro que ha llevado décadas, pero que por fin está finalizado.

Llegamos a la South Station Bus Terminal y lo primero que vemos al salir es el Tea Party. Se trata de uno de los barcos que llevaba té a Boston desde Inglaterra. Los ciudadanos estaban hartos de pagar impuestos por el té sin tener representación en el parlamento británico, así que arrojaron toda su carga al mar. Así empezó el movimiento anticolonialista de finales del siglo XVIII.

Seguimos por el muelle hasta llegar al acuario y después nos metemos por una calle para ir a la Old State House. Aquí fue plocamada la declaración de Independencia de 1776. También fue el ayuntamiento de Boston durante una temporada.

Callejeamos por el centro y comemos algo. Después vamos al Boston Common, uno de los parques más conocidos de la ciudad. Allí está el Capitolio del Estado de Massachusetts, del que Boston es capital.

Pasamos por varios monumentos más del Freedom Trail y subimos hasta el Parque Histórico Nacional de Boston, donde hay un museo naval y un par de barcos. Uno de ellos es un destructor de la II Guerra Mundial, el U.S.S Cassin Young que visitamos por dentro. Después vemos el Museo de la U.S.S Constituion y regresamos por donde hemos venido para ir a la estación de autobuses.

Me choca de Boston lo solitario de sus calles, acostumbrada ya al bullicio de Nueva York. Aquí apenas te cruzas con gente. Todo es mucho más silencioso, más calmado. La ciudad de Boston tiene historia, por algo la llaman la cuna de la libertad, pero carece de la personalidad de Nueva York. Creo que pocas ciudades tienen ese carácter. Lo hablo con Steve. Nueva York no es lo que tiene o lo que puedas hacer en ella, es lo que es. La ciudad está viva, tiene su propia personalidad. Seguimos hablando sobre Nueva York el resto del viaje. Steve la conoce muy bien. Me cuenta anécdotas y secretos de Manhattan, como la estación fantasma de City Hall o la competición para ver quién recorre todas las estaciones de metro en menos tiempo. Bares secreto, fiestas clandestinas en el metro, karaokes con música en directo… siento que necesitaría dos vidas para conocer este lugar.